Ayunas, consiste en someter a los caracoles a una semana en ayunas para quitarles cualquier rastro de sabor y alimento de su organismo. Para ello se pueden dejar colgados en una red o envueltos en un paño, cambiándolos a menudo a otro limpio. Una vez pasado el tiempo de ayuna, tan solo hay que lavarlos con abundante agua varias veces.
El congelado, es uno de los sistemas más comunes de realizar la purga en las granjas. Consiste en congelar los caracoles dentro de sacos de red de 1 y 2kg de peso durante un período no inferior a 24 horas ni superior a 3 días. Con ello se pretende que el mismo animal consuma sus reservas y elimine mediante la excreción todo lo digerido. Para este sistema es muy importante mantener unas condiciones de luz tenue para que se mantengan activos, pues si se mantuvieran con plena oscuridad su actividad sería excesiva. Una vez pasado este período el caracol es apto para el consumo humano o para su comercialización y venta.
Otros métodos más convencionales para purgar los caracoles nos hablan de introducirlos en cestos o cajas y alimentarlos con harina de trigo y agua durante 2 o 3 días, aunque también hay posibilidad de suministrarle laurel, romero o alguna hierba aromática para que tomen un poco de sabor. Pasados los tres días se lavan con abundante agua y están listos para su consumo.